HUGO MOYANO: " Con Ocaña somos amigos"

En esta entrevista exclusiva  de revista VENTITRES, en  la que  el jefe de la CGT, desmiente que busque desplazar a la ministra de Salud.

Revista LID consideró muy exclarecedor este diálogo con el gremialista camionero y lo reproduce parcialmente, el orden de las preguntas del autor, el sr CABALLERO,  en su seccion PRIMER PLANO,

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–Dicen, por ejemplo, que usted es dueño de muchos campos.

–Sí, de acuerdo con lo que dicen yo tengo más campos que Benetton. Yo lo dije una vuelta: vayan, yo los autorizo, si hay chanchos llévenselos, si hay vacas llévenselas, pero después cuando aparezca el dueño tendrán que rendir cuentas.

–¿Moyano nunca invirtió en campos? ¿No es un terrateniente?

–Dijeron que tenía campo en La Pampa, después decían que tenía en Henderson, después en Córdoba. No tengo nada, muchachos. En el sindicalismo se sabe quién es quién. Yo veraneo en Necochea, en las cabañas del gremio. El resto son disparates.

–¿También es un disparate que la quiere echar a Graciela Ocaña?

–Tengo una excelente relación con Ocaña.

–Pero dicen que quiere sacársela de encima.

–De ninguna manera. Debe salir del mismo “bobi” que inventó lo de Elvis Presley. Yo tengo una relación muy importante con ella. Somos amigos. O me invita o la invito yo a desayunar, y lo hacemos bastante seguido.

–Pero ella está revisando fondos sindicales no devueltos o mal justificados ante el Ministerio de Salud. Eso debe incomodarlo.

–Que haga lo que tenga que hacer. Hay que cumplir las normas como están establecidas. Y el que no lo haga, que tenga el castigo que deba tener. Eso no se discute.

–Usted me asegura, entonces, que no hay pelea con Ocaña. No es la próxima Patricia Bullrich.

–No, para nada, además hay una diferencia grande.

–¿Cuál?

–Ocaña es una mujer que ha demostrado honestidad y coherencia durante muchos años. En los ’90 peleamos juntos en la calle contra el neoliberalismo. Yo no me olvido.

–¿Por qué apoya a Kirchner? ¿Es por lealtad? ¿Por gratitud? ¿Por ideología? ¿O por la caja?

–Nosotros somos consecuentes con las políticas que lleva adelante el Gobierno, estamos convencidos, yo estoy convencido de que son las políticas que el país necesita: la recuperación de las empresas del Estado, el no endeudamiento, es todo lo contrario de lo que pasaba en los ’90.

–¿Y qué hacen mal los Kirchner?

–Seguramente tienen cosas que a lo mejor se podrían hacer mejor, pero de ahí a como dice la oposición que está todo mal hecho hay una distancia muy grande. Las pruebas son que el país, a pesar de estar en una crisis mundial impresionante, camina. Yo estuve reunido con Comisiones Obreras y con la UGT de España, y ellos plantean una situación muy preocupante, pero muchísimo más preocupante que nuestro país. Ellos ya están en recesión, están teniendo seis mil despidos diarios desde el mes de enero. Es una situación muy difícil.

–Mire que acá también la cosa está difícil.

–Pero no a ese nivel. Y eso es gracias a Kirchner.

–¿Qué opina sobre el conflicto con el campo? ¿El Gobierno se equivocó al tensar tanto la cuerda?

–Creo que pudo haber habido un margen de error de ambas partes, pero hoy lo que más golpea al campo no es el Gobierno: es la crisis internacional, la caída de la soja, de los precios de los granos en general, también la sequía, esto ha agravado la situación. Por ahí el asunto de las retenciones no se manejó con la delicadeza que el tema exigía hace once meses. Ahora están dialogando y creo que va a haber acuerdo.

–¿Cuánto deben aumentar los salarios en el 2009 para no perder la carrera con los precios?

–No sé. Estamos esperando a marzo, que es cuando se pone en marcha el país. Ahí vamos a ver qué hacemos en Camioneros, después cada organización tendrá que ver cuál es su necesidad y cómo anda su actividad. Hay que hacer un seguimiento de la crisis y ver.

–Por la crisis, las centrales sindicales brasileñas pactaron bajas salariales a cambio de que no haya
despidos. ¿Ustedes contemplan algo similar?

–De ninguna manera. Eso no está en la cabeza de ningún dirigente. Está descartado. Discutiremos los montos de los aumentos, pero nunca la baja. Ni siquiera un congelamiento, que lo vayan sabiendo los empresarios.

–¿Por qué está tan peleado con Clarín?

–Eso surgió acá, a 150 metros de nuestro local, cuando despidieron, a fines del 2001, a ciento y pico de trabajadores por hacer una asamblea. Vinieron unos muchachos periodistas a verme y justamente nosotros teníamos una conferencia de prensa porque habían asaltado a un compañero nuestro. Estaba en directo por TV, y antes de comenzar la conferencia me planté y dije: “Quiero denunciar cerca de 200 despidos que tiene el diario Clarín”. Entonces pasé a ser el enemigo público del grupo.

–Bueno, hace poco usted le rodeó el canal…

–No, después vino lo de Abel Beroiz, el compañero nuestro, el tesorero de la Federación, asesinado en Santa Fe. Fue terrible. Me acusaron de asesino. Me hicieron aparecer en un dibujo primero con la camisa llena de sangre y después con las manos ensangrentadas. Desde ahí tengo un juicio con ellos, que cuando lo gane voy a donarlo.

–Ahora hay otro problema, Moyano. Usted agremió a los trabajadores de las distribuidoras. Adepa teme que si hay una noticia en su contra, usted mande a parar la venta de diarios y revistas.

–Eso es una estupidez. Esa gente trabajaba en condiciones de semiesclavitud. Ahora en Camioneros tienen derechos. Son trabajadores y a ningún trabajador se le puede robar la dignidad. Eso no lo puede hacer nadie, ni Clarín ni La Nación, que fueron los que crearon esas cooperativas truchas que no hacían ningún tipo de aporte.

–Usted se compromete a que si hay una noticia en su contra, no va a impedir la salida de los diarios o las revistas como Veintitrés.

–No, yo no puedo mezclar los temas personales con los del sindicato. Además, yo no me meto con lo que dicen de mí, no censuro a nadie. Si hay algún problema voy a la Justicia, que es lo que debería hacer la señora de Noble con sus hijos para saber si son o no son hijos de desaparecidos. Eso lo dije en la Biblioteca Nacional, en un acto en apoyo a la nueva Ley de Radiodifusión. Me aplaudieron de pie pero, salvo en Crítica, no salió como noticia en ningún lado más. Quién censura, ¿eh? ¿Moyano es el que está en contra de la libertad de expresión? Los que dicen eso son unos trastornados.

–Moyano, ¿por qué en la Argentina no existe un Partido de los Trabajadores como en Brasil?

–Porque está el peronismo.

–¿Y el peronismo es el PT?

–No es el PT porque es mucho más amplio. Pero ahí estamos los que provenimos del movimiento obrero. La inmensa mayoría de la dirigencia gremial y de los trabajadores somos peronistas.

–La diferencia es que el PT puso como presidente a un ex dirigente sindical, algo que el peronismo nunca hizo.

–Ya va a llegar.

–¿Usted aspira a ser el Lula argentino?

–No, yo me conformo con ser Moyano, el vicepresidente del partido peronista. No me empiece a buscar que yo quiero ser esto o lo otro porque mañana sale el título y se me vienen todos los liberales, los antiobreros, a decir “qué barbaridad, Moyano quiere ser presidente”.

–¿Pero en algún momento fantaseó con serlo?

–No sé si mi generación lo va a ver, pero un hombre del movimiento obrero va a surgir y va a ser el primer presidente obrero de la Argentina.

–¿Y eso cambiaría en algo las cosas?

–Creo que un hombre del sindicalismo tiene más compromiso con los trabajadores, que son la base fundamental del país. Yo tomo como referencia muchos dichos de Perón y Eva Perón, cuando Evita decía que en cada trabajador está la Patria y cuando hablo de trabajador hablo del que trabaja con el músculo, con la mente, todo tipo de trabajador, y tenía razón y yo le agrego que aquel que le quita los derechos al trabajador, aquel que le quita las conquistas a un trabajador, está traicionando a la Patria y esto pasó acá, en la década del ’90, donde no sólo les quitaron los derechos y las conquistas a los trabajadores sino que traicionaron a la Patria, entregaron el país, lo malvendieron, eso lo tengo muy claro.

–¿Cuántos años hace que está en Camioneros?

–En la Federación entré en el ’93.

–¿Qué aprendió del poder en todos estos años?

–¿Qué poder?

–Esto. Me imagino que hace quince años no tenía esta expectativa de decir: “La prensa dice tal cosa pero hace otra”. Me imagino que era más ingenuo.

–Es como en la vida, uno aprende a fuerza de golpes. En esto también. Justamente se aprende porque uno se da cuenta de cómo se manejan las cosas. Cómo los grupos de presión actúan sobre determinadas personas y cómo hay determinadas personas que tienen miedo, como cualquier ser humano, pero hay otras que tienen miedo también pero tienen un poquito más de dignidad. Yo siempre digo: cuando el miedo supera a la dignidad, estamos listos. A mí me pueden acusar de un montón de cosas, pero no de asesino. Eso es mala fe. Hay cosas que no se pueden aceptar.

–¿Por qué la CGT no tiene un programa político, como el de Huerta Grande o los 26 puntos famosos de Ubaldini?

–Lo tenemos, pero no lo decimos. Creemos que hay que ser graduales. Creo que estamos en el camino de ser un factor de poder, que es donde se toman las decisiones. Esto es un poco el objetivo pero a veces no nos alcanza el tiempo porque tampoco podemos perder las reivindicaciones permanentes que las hay y vienen muy atrasadas. A veces por actualizar las reivindicaciones de salario y todo lo que le corresponde al trabajador, dejamos un poquito de lado el objetivo más grande.

–¿Le gustaría tener cuarenta diputados que respondieran a la CGT?

–No a mí, el movimiento debería tener, claro que sí, cuarenta diputados pero que piensen. En el pasado, cuando se votaron leyes que perjudicaron a los trabajadores, leyes de flexibilidad y eso, había algunos dirigentes gremiales que estaban a favor. Entonces esos diputados no le sirven al movimiento obrero, tienen que ser hombres que tengan compromiso.

–¿Se puede decir que el programa del movimiento obrero hoy es el programa de los Kirchner?

–No, no creo. Nosotros, reitero, somos consecuentes con la política, yo lo he dicho en todos los discursos. Consecuente, no obsecuente.

–¿Alguna vez se subió al avión de la comitiva presidencial como con Cristina en el viaje a España?

–Es la primera vez. Y no me cobraron. Cuentan algunos muchachos que en la época de Menem había que poner 10 mil o 20 mil dólares para subirse al avión. Eso ahora no pasa.

–Parece que se hizo amigo del rey Juan Carlos.

–Macanudo el rey. Cuando lo estaba saludando, viene (Ignacio) De Mendiguren y le dice: “Ojo, rey, que este fue el que le hizo el boicot a las empresas españolas”. El rey se río y me saludó con afecto y dijo: “Esas cosas las dicen los diarios”. Y yo le dije: “Mire, su majestad, hay sólo dos cosas ciertas que publican los diarios. La fecha y el precio”. Se largó una carcajada: “La voy a usar”, dijo.

–Usted estuvo cerca de Duhalde en algún momento. Cómo lo ve ahora, que opera con Macri, Solá
y De Narváez para armar una alianza “noventosa”.

–Dolido lo veo. Yo converso de vez en cuando con él. Tuvo un rol muy importante en un momento donde nadie se animaba y lo cumplió bien. Yo creo que hace lo que hace porque está dolido y no por convicción.

–¿Se siente más cómodo con Néstor o con Cristina?

–Con Néstor tengo más confianza.

–¿Y ella es como la ve la gente, un poco fría?

–No, es una mujer sensible, simple al hablar.

–No para vestirse.

–A mí me parece bien que se vista como quiera. ¿Te gustaría tener una presidenta que ande toda zaparrastrosa? Además, las mujeres son así: les gusta verse lindas.

–Sabe que me arruinó el título, ¿no?

–No. ¿Cuál era?

“Quiero ser el Lula argentino”, dice Moyano.

–Yo quiero ser como Perón.

–Por eso, quiere ser presidente.

–O general. Uniforme tengo, me quedó de la época de la colimba. También puede ser, por qué no.

Sergio Stadius

Periodista en Medios y Política. UBA - Ex jefe de Prensa del IRAM. Director Hurlingham en Movimiento y de Revista Líder.