EL ORO Y EL BARRO : Dónde está? Enterate la verdad del oro del Banco Central
11 DE SEPTIEMBRE DE 2026.- El oro que se fue a Londres, el relato que lo mudó a Suiza y un Banco Central acorralado por la AGN tras inventar contratos que jamás existieron. (Dibujo: NOVA)
La verdad sobre el destino de las reservas de la patria se convirtió en una comedia de enredos donde el presidente del Banco Central (BCRA), Santiago Bausili, intentó justificar lo injustificable.

En su reciente exposición ante los senadores del plenario de comisiones de Economía e Inversión y Presupuesto y Hacienda, el funcionario recurrió a una insólita analogía para explicar por qué se llevaron 13 toneladas de oro al exterior: comparó los lingotes argentinos con el «dólar cara chica», argumentando que su calidad variaba según la época en que fueron fundidos en las décadas del 60, 70, 80 y 90. Según su versión, el traslado sirvió para aprovechar una «oportunidad» en el mercado internacional y depositar el oro en el BIS (el banco de bancos suizo en Basilea), donde —según juró— sigue estando.
Sin embargo, el relato oficial hace agua por todos lados y choca contra la soberanía en disputa y la propia realidad geopolítica. Mientras el presidente Javier Milei intenta embanderarse con la causa de Malvinas y complica las relaciones con Gran Bretaña, Bausili debió inventar un desvío geográfico: admitir que los lingotes están en Londres —epicentro mundial de la compensación de oro bajo los estándares de la London Bullion Market Association (LBMA) y donde operan las cuentas soberanas dentro del Bank of England (BoE)— significaba contradecir el discurso oficial. Ejecutivos de la banca internacional confirmaron que en las operaciones de gold swap (canje de oro por divisas) el metal físico nunca se mueve de las bóvedas del BoE, realizando meramente un traspaso contable (book-entry transfer).
«El oro se depositó en Suiza y sigue ahí»
El presidente del BCRA, Santiago Bausili, reveló que las reservas se trasladaron al BIS por una «oportunidad de convertirlo en oro de calidad más alta» y criticó a quienes «armaron una telenovela» alrededor del tema. pic.twitter.com/2NVpfKifL4
— Corta (@somoscorta) September 9, 2026.-
El choque con la oposición y las mentiras expuestas
La exposición del exsocio del ministro Luis «Toto» Caputo no tardó en encender los ánimos en el recinto. La senadora peronista Juliana di Tullio le recetó una dura interpelación al recordarle que lleva esperando más de dos años una respuesta formal sobre el paradero de las 13 toneladas. Lejos de calmar las aguas, Bausili se escudó en que la información debe resguardarse para que los agentes financieros no operen en contra de los intereses del BCRA, y aseguró socarronamente que todo está debidamente auditado por la Auditoría General de la Nación (AGN).
En la misma línea, el senador Fernando Salino cuestionó la conducta «especulativa» de la entidad al arriesgar los activos nacionales bajo la excusa de aprovechar una supuesta ventana de mercado.
Pero el castillo de naipes de la gestión libertaria se derrumbó cuando se contrastaron los dichos de Bausili con los documentos oficiales. La AGN dejó al descubierto al titular del Central al responder a las solicitudes de auditoría con una verdad lapidaria: «Los contratos de colocación de lingotes de oro con el BIS y/o cualquier otro depositario del exterior… no existen a la fecha ni los había al 31/12/2024».
El laberinto de las trabas y el ocultamiento
El camino que debió recorrer la AGN para intentar auditar los cuatro envíos —realizados el 18/06/24, 02/07/24, 31/07/24 y 13/08/24, con un total de 1.000 lingotes (250 en cada tanda)— estuvo plagado de operaciones de encubrimiento institucional. El BCRA nunca entregó las actas ni los dictámenes necesarios, escudándose en la «confidencialidad» y el secreto de expedientes reservados. La única concesión absurda que ofreció el Central a los auditores fue permitirles ver los datos en computadoras institucionales sin la posibilidad de tomar fotos, fotocopiar ni registrar nada más que lo retenido en la memoria.
Ante este cerrojo, los técnicos concluyeron que hacer una auditoría técnica era materialmente imposible. Para colmo, el propio organismo de control confirmó que tampoco se ha podido aprobar el balance 2025 debido a los constantes impedimentos interpuestos por las autoridades del BCRA.
La maniobra, que ya acumula denuncias penales impulsadas por referentes opositores y el sindicalista Sergio Palazzo en la Corte Suprema, profundiza el cerco judicial sobre la mesa chica del poder. El intento de Bausili por disfrazar de «gestión eficiente» un movimiento opaco de mil lingotes de oro terminó convirtiéndose en un boomerang político, dejando en evidencia que, en el reino del déficit cero y la supuesta libertad de mercado, los bienes de los argentinos flotan a la deriva entre contratos fantasma y explicaciones de cotolengo.

