Liderazgo, integración y desarrollo

¿Que peronismo alumbrará la normalizacion del PJ, con la presidencia de Néstor Kirchner?. Es hoy la pregunta por dentro y por fuera del peronismo, movimiento que ,innegablemente, en el poder o en la clandestinidad polarizó a los argentinos por más de cincuenta años de su historia, aglutinando a una gran parte de los hombres y mejures que batallaron, desde el sector popular y también desde el universitario e intelectual, por las reivindicaciones sociales promovidas en la segunda mitad del siglo XX.
El interrogante puede aclararse de alguna manera si miramos con atención el afuera de nuestra Región. La crisis financiera internacional va mostrando que el proteccionismo es la de los grandes bloques de poder mundial, acentuando la integración y minimizando las diferencias entre Europa y EEUU( y en general, en el mundo anglosajón que éste lidera) y los bloques asiáticos emergentes.

Este proteccionismo, como pauta de comportamiento, de algún modo legitima la integración regional que, en sus efectos prácticos, esta enclavada en el Mercosur. Duhalde lo sabía y buscó una Secretaría en el organismo, como un destino para su tiempo sabático. Kirchner también lo sabe y dió una vuelta más de tuerca a la «cohesión sureña», con un acercamiento ostensible hacia Chávez anudando con varios intercambios y trueques comerciales; apoyo en la audiencia internacional y ,sobre todo, con el dibujo del mapa energético de los próximos veinte años.

A la vez flirtea con el gigante Brasil y nutre la frágil institucionalidad andina, con carnal elocuencia, manifestándose a favor de Evo Morales en toda acasión.

Kirchner sabe más que nunca, que es sólo una pieza en el ajedrez latinoamericano y que el «unidos o domninados», será.

Su réplica del «afuera» en el seno del PJ es el camino natural que él o cualquier otro en su lugar, hubiera elegido: pluralidad sí, pero para sumar hacia un mismo rumbo. Hacia un plano mayor en el tiempo, que 4 u 8 años de repartija de cargos partidarios. Porque sabe que, a pesar de las cacofonías mediáticas y del rasgarse las vestiduras de los militantes fundamentalistas sabe que, a veces, en la vida debe elegirse el camino más negro ( en este caso la elección de un líder, por clamor ) y nó por elecciones internas, sin anestesia.

En la historia de los romanos, donde germinó gran parte del orden legislativo y social que hoy utilizamos , estaba contemplada la figura del «tirano» y se lo convocó muchas veces como una figura de poder necesaria para salvar a la República en los casos de anarquía, para que ele cuerpo social ( léase aquí el cuerpo ideológico) no fuera desintegrado.Luego de superada la situación de amenaza, el tirano devolvía sus poderes extraordinarios al Senado que representaba al Pueblo. Luego en el devenir de la historia los hombres fueron olvidando su concepto original. Tal vez este Justicialismo «Ordenado, Unido y Movilizado», como lo quiere la dirigencia hoy dominante, si mirara un poco más allá y dejara de sentirse, en muchos sectores » tiranizado» por falta de elecciones, podría pararse, si se capacita profundamente en competencias y en la ciencia política formal , en la óptica abarcativa de la política continental como un movimiento «de pantalones largos» y sentarse a discutir también, sobre la desnutrición de los peruanos; los problemas de género, en Brasil o la desertificación del sur de Chile…

Un horizaonte común aguarda en el Sur, con sus más y sus menos. Y, en paz, con creatividad y el uso inteligente de su capital más valioso, el capital humano, podría alumbrar casi todas las respuestas para llegar a ello…¿ Podrá la clase política argentina aprender a navegar en nuevos contextos? Es posible.