nacionalesPolítica

DARWINISMO INVERSO: La sociedad argentina en un contexto de endeudamiento, indiferencia y entrega de recursos.-

7 DE FEBRERO DE 2026.- Más del 90% de los hogares en Argentina presenta deudas, y más de la mitad utiliza tarjetas de crédito para financiar la compra de alimentos, según informes de IETSE y BCRA en Ambito y Cadena 3.

Esta tendencia, impulsada por la inflación y la pérdida de poder adquisitivo, ha convertido al crédito en una herramienta de supervivencia, con el 58% de la deuda de tarjetas destinada a comida y un aumento récord en la morosidad.

Situación Actual del Endeudamiento Familiar
Aumento de la Deuda para Comer: El 58% de los saldos impagos de tarjetas de crédito corresponden a la compra de alimentos, cambiando el uso de este instrumento de bienes durables a consumo diario.

Impacto de la Inflación: A mediados de 2025, el 91% de los hogares argentinos acumulaba deudas, una cifra impulsada por la alta inflación del primer cuatrimestre y la devaluación.

Financiación como Supervivencia: Familias recurren al «pago mínimo» de la tarjeta, con más del 60% de los deudores en esta situación, para cubrir alimentos, fue señalado por ejemplo, en  TN.(…!!!)

Indicadores Económicos y Comportamiento Niveles de Morosidad: La morosidad con tarjetas de crédito alcanzó en marzo de 2025 su punto más alto en tres años (2,8%), según el BCRA, citado por Política y Medios.

Cambio en Hábitos de Consumo: Las compras de alimentos a crédito en supermercados aumentaron significativamente, llegando a ser una práctica habitual tras el día 15 de cada mes, reporta 0221.
Consecuencias Sociales: El alto nivel de endeudamiento genera estrés financiero y obliga a un cambio de hábitos, incluyendo la búsqueda de segundas marcas o productos de menor valor nutricional.
Endeudamiento Circular: Se observa un fenómeno donde las familias se endeudan para pagar deudas anteriores (reprogramación), menciona el informe de Radio Provincia.
Caída del Poder Adquisitivo: La fuerte caída del poder adquisitivo del salario ha llevado a la necesidad de financiar la canasta básica,

Uso de Billeteras Virtuales: Cerca del 26% del salario mensual se destina a pagar deudas con billeteras virtuales, sumado a los créditos bancarios. Este fenómeno se asocia a crisis socioeconómicas, desigualdad y desvalorización de la meritocracia, donde los más fuertes no son necesariamente los que prosperan.

MAGNITUD DEL DETERIORO ECONOMICO .-

Ya en en octubre de 2025, la mora bancaria de los préstamos a los hogares alcanzaba   el 7,8%, el nivel más alto de los últimos 15 años. El dato surge del Informe sobre Bancos del Banco Central (BCRa)  y demostraba este fenómeno  con claridad abrumadora , pues un año antes, en octubre de 2024, ese mismo indicador se ubicaba en apenas 2,5%. En términos interanuales, la morosidad familiar se triplicó y encadenó 12 meses consecutivos de subas, reflejando un proceso sostenido de estrés financiero en los hogares.

La situación contrasta fuertemente con lo que ocurre en el sector corporativo. Mientras las familias exhiben un nivel de mora cercano al 8%, los préstamos a las empresas registraron en el mismo período una irregularidad de apenas 1,9%. La brecha es contundente y la morosidad de los hogares más que cuadruplica a la de las compañías, una señal clara de que el ajuste económico recae con mayor fuerza sobre los ingresos familiares. Aun así, también en el segmento empresario se observa un deterioro relevante, ya que la mora pasó del 0,7% al 1,9% el año pasado , con mayores problemas en los créditos prendarios.

Al consolidar el crédito al sector privado en su conjunto, el ratio de irregularidad alcanzó el 4,5% de la cartera total en octubre, con una suba mensual de 0,4 puntos porcentuales y un incremento anual de tres puntos. Se trataba del registro más elevado desde noviembre de 2021 y confirma un empeoramiento generalizado de la calidad crediticia, aunque con impactos muy distintos según el tipo de deudor.

 

 

CRISIS DE HOGARES Y DEUDAS.

Dentro del universo de los hogares, el deterioro no es homogéneo. Los préstamos personales concretan las mayores deudas, ya que casi uno de cada diez créditos de este tipo, el 9,9%, presenta atrasos en los pagos. En apenas un año, la mora en este segmento aumentó 6,5 puntos porcentuales, el mayor salto interanual entre todas las líneas.

Las tarjetas de crédito muestran una dinámica similar, con una morosidad del 7,7% y una suba de seis puntos en doce meses, lo que confirma que los instrumentos más utilizados para financiar el consumo diario son también los más afectados. En contraste, los créditos prendarios exhiben un nivel de mora del 4,8%, con un incremento más moderado, mientras que los hipotecarios mantienen una relativa estabilidad, con ratios cercanos al 1%.

Detrás de estos números aparece un factor estructural: la crisis de ingresos. Cada vez más familias recurren al crédito no para afrontar gastos extraordinarios, sino para cubrir necesidades básicas como alimentos, servicios o transporte. Tarjetas de crédito, préstamos personales y billeteras virtuales pasaron a ser extensiones del salario, en un contexto de inflación acumulada, salarios rezagados y mayor precariedad laboral. De hecho, informes privados advierten que la velocidad del aumento de la mora solo encuentra un antecedente comparable en 2021, durante la pandemia, aunque con la diferencia que el escenario actual combina caída del poder adquisitivo con una fuerte expansión del crédito no bancario.

En ese punto, el crecimiento de las fintech y de los proveedores de crédito por fuera del sistema bancario tradicional juega un rol central. Durante 2025, se estima que el 27% de las personas que tomaron préstamos personales lo hicieron a través de estas plataformas, lo que equivale a unos 5,2 millones de usuarios. En total, los deudores no bancarios ya superan los 11 millones en todo el país. Se trata, en su mayoría, de trabajadores monotributistas, autónomos e informales, un universo en expansión que encuentra en estas opciones una vía rápida de financiamiento, aunque a costos muy elevados.

 

 

Costos financieros impagables

La contracara de esa facilidad es un nivel de morosidad mucho más alto. Según datos del BCRA y estimaciones de consultoras privadas, la irregularidad en los pagos dentro del segmento fintech ronda el 18% y llega hasta el 20% en algunas mediciones, muy por encima del promedio bancario. Son créditos de montos bajos, a corto plazo, pero con costos financieros totales que pueden acercarse al 500% anual, lo que vuelve insostenible el repago cuando los ingresos no acompañan.

El impacto es particularmente severo entre los jóvenes. En el último año, la cantidad de personas jóvenes con acceso al crédito pasó de 287.000 a 620.000, en un contexto de alta informalidad laboral y baja estabilidad de ingresos. Más del 41% de ellos presenta atrasos en los pagos, 14% más que un año atrás. Aunque los montos suelen ser relativamente bajos, el problema se agrava por el multiendeudamiento y casi tres de cada diez jóvenes toman crédito en más de una entidad al mismo tiempo.

Pese al deterioro, el sistema financiero muestra, por ahora, capacidad de contención. El Banco Central informó que en octubre las previsiones totales de los bancos representaron el 101% de la cartera en situación irregular, lo que implica que existen reservas suficientes para cubrir los créditos problemáticos. En términos del total del crédito al sector privado, las previsiones alcanzaron el 4,6%, con una leve mejora respecto del mes anterior.

Por su parte, la deuda de los hogares, al considerar tanto bancos como entidades no bancarias, ya equivale al 137% de los ingresos familiares, un salto significativo frente a poco más del 100% registrado un año atrás. Entre trabajadores informales y cuentapropistas, ese ratio asciende al 143%. En ese contexto, el crédito dejó de ser una herramienta de progreso para convertirse en un recurso de supervivencia, un cambio de lógica que explica por qué la morosidad familiar se convirtió en uno de los indicadores más sensibles del actual momento económico argentino.

.

 

 

 

Sergio Stadius

Periodista en Gremios, Política. y Medios UBA - Ex jefe de Prensa del IRAM. Director Hurlingham en Movimiento y de Revista Líder.

Deja un comentario