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I WANT TO BREAK FREE : Milei anuncia que ya llego la plata una base conjunta en Ushuaia .

4 DE SEPTIEMBRE DE 2026.– En un contexto muy complicado para la economia argentina, el presideinte Milei saco de la galera el «recurso Malvinas»  , 0 como en el 82 lo hicieron desde el gobierno de facto , con la decisión del Gral. Galtieri de invadir las islas.-
Y «lo hizo» en un  discurso transmitido por cadena nacional, donde expresó su satisfacción porque, según dijo, el contexto internacional comienza a favorecer el reclamo argentino, en alusión a las recientes declaraciones de Donald Trump sobre el tema.

El mandatario argentino sostuvo que el papel y el peso de su país en el escenario global se han transformado, y anunció una serie de medidas para responder al desafío que supone el proyecto petrolero Sea Lion para la postura argentina.

En paralelo el Gobierno de Reino Unido remarcó este viernes 4 de septiembre su postura al señalar que las Islas Malvinas –Falkland Islands para Londres– “son británicas” y que su compromiso con el territorio es “absoluto e inamovible”, tras el reclamo de Milei, quien anunció sanciones para las compañías que exploten los recursos naturales de las islas. Se reabre una vieja herida y un nuevo capítulo de tensión a los dos lados del Atlántico. ¿Por qué Buenos Aires vuelve a hacer en este momento el reclamo? ¿Qué puede pasar a partir de ahora? 

Cómo será la Base Naval Integrada de Ushuaia, un proyecto demorado que Milei quiere acelerar.

El complejo fue concebido para reforzar la presencia argentina en el Atlántico Sur y, por su ubicación privilegiada, convertirse en una gran plataforma logística de acceso a la Antártida. Los proyectos elaborados durante los últimos años por la Armada y Defensa contemplan más de un kilómetro de atraque, sectores de hasta 16 metros de profundidad, talleres, depósitos y capacidad para asistir a buques de gran porte

La decisión de Javier Milei de acelerar la construcción de la Base Naval Integrada de Ushuaia volvió a colocar en primer plano uno de los proyectos militares y logísticos más importantes —y demorados— de la Argentina en el extremo sur del país. Concebido hace más de una década, el complejo tiene dos objetivos estratégicos que están estrechamente relacionados: aumentar la capacidad de presencia y control argentino en el Atlántico Sur y transformar a Ushuaia en una gran plataforma logística para proyectarse hacia la Antártida.

Ese segundo objetivo adquirió una importancia especial en la definición que hizo el Presidente durante su mensaje por cadena nacional. Milei planteó que el mundo atraviesa una acelerada reconfiguración geopolítica, advirtió que las grandes potencias competirán cada vez más por recursos estratégicos y sostuvo que “la Antártida será uno de los principales focos de interés y competencia”. Inmediatamente después, vinculó esa perspectiva con la necesidad de aumentar la capacidad de proyección argentina sobre el Atlántico Sur.

La Base Naval Integrada aparece como una de las principales herramientas materiales para esa estrategia.

Su ubicación no es casual. Ushuaia constituye la principal plataforma argentina de acceso marítimo al continente blanco y se encuentra en una posición privilegiada sobre las rutas que conectan América del Sur con la península antártica. La intención que aparece repetidamente en la planificación oficial es aprovechar esa ventaja geográfica para abastecer las bases argentinas, sostener las campañas antárticas, apoyar la investigación científica y prestar servicios logísticos a expediciones de otros países.

De hecho, la documentación oficial de Defensa llegó a definir expresamente a la Base Naval Integrada como un “Centro Logístico para el Sostenimiento de la Actividad Antártica”, destinado a permitir que las bases nacionales puedan ser abastecidas de manera rápida y eficiente desde Ushuaia. Esa infraestructura debe complementarse, del otro lado, con el desarrollo de la Base Antártica Conjunta Petrel.

La concepción es, por lo tanto, desarrollar un verdadero eje Ushuaia-Antártida: una gran plataforma continental desde la cual almacenar alimentos, combustibles y equipos; preparar cargas; embarcar personal; asistir a los buques y organizar las campañas; y un nodo logístico dentro del continente blanco que permita aumentar la capacidad argentina de operar allí. Ese esquema también explica por qué el proyecto excede ampliamente la construcción de un puerto militar.

Milei anunció que ampliará mediante un decreto de necesidad y urgencia los recursos del Ministerio de Defensa con el objetivo prioritario de avanzar con la Base Naval Integrada y aumentar las capacidades argentinas en telecomunicaciones. La definió como una infraestructura destinada a convertir al país en el principal polo logístico del Atlántico Sur y “fundamental para la proyección geopolítica de la Argentina”.

El Presidente vinculó esa decisión con la protección de los recursos naturales, la cuestión Malvinas y la competencia futura por el espacio austral. “Quien tenga mayor proyección sobre el Atlántico Sur, estará en una mejor posición para defender sus intereses”, afirmó.

No se trata, sin embargo, de una base nueva ni de un proyecto diseñado por la administración libertaria. Los planes oficiales se remontan a más de una década, atravesaron gobiernos de distintos signos políticos y las primeras obras comenzaron durante la presidencia de Alberto Fernández. Su desarrollo, sin embargo, quedó muy por detrás de los cronogramas originalmente proyectados.

Milei decidió ahora darle un nuevo impulso en un escenario diferente: la creciente tensión por la explotación petrolera en torno de las Islas Malvinas y una definición más amplia del Gobierno sobre el valor estratégico del triángulo formado por Malvinas, el Atlántico Sur y la Antártida.

Esta ilustración presenta las siluetas de las Islas Malvinas sobre un cielo azul con nubes, sostenidas por mástiles con los colores de la bandera argentina, simbolizando el reclamo de soberanía del país sobre el archipiélago

Los detalles del futuro complejo surgen de los distintos proyectos, planes de necesidades y documentos técnicos que la Armada Argentina y el Ministerio de Defensa fueron elaborando a lo largo de los últimos años, además de proyectos legislativos y respuestas oficiales remitidas por el Poder Ejecutivo al Congreso.

No todos esos antecedentes constituyen necesariamente el diseño definitivo que se ejecutará. El proyecto atravesó distintas administraciones, sufrió modificaciones y fue organizado en diferentes etapas. Sus dimensiones, componentes y plazos podrán, por lo tanto, ser revisados a medida que avance la obra. Es sobre esa planificación acumulada que el gobierno de Milei pretende ahora acelerar su construcción.

Uno de los antecedentes centrales es un plan de necesidades que Defensa ubica en 2010. Incluso antes y después de esa fecha hubo iniciativas parlamentarias para desarrollar en Ushuaia una Base Naval Integrada y un Polo Logístico Antártico Internacional.

Un proyecto presentado en la Cámara de Diputados en 2016 definía con claridad las dos funciones principales. Por un lado, una instalación destinada a satisfacer los requerimientos logísticos, operativos y técnicos necesarios para el alistamiento y sostenimiento de los medios utilizados en el control marítimo del Atlántico Sur. Por otro, un polo capaz de centralizar servicios y abastecimiento para las dotaciones militares, científicas y civiles argentinas y de terceros países que operaran en la Antártida. La Base Naval Integrada estará ubicada en las proximidades de la Punta Oriental de la Bahía de Ushuaia. El objetivo es construir allí una instalación considerablemente más grande y moderna que las capacidades que actualmente posee la Armada en la ciudad.

Ushuaia ya tiene una base naval y allí tiene asiento el Comando del Área Naval Austral, cuya jurisdicción abarca el extremo sur continental, la Isla Grande de Tierra del Fuego, la Isla de los Estados y los espacios marítimos australes hasta el paralelo 60° Sur.

Esa jurisdicción permite comprender nuevamente la dimensión antártica: el paralelo 60° Sur es precisamente el límite septentrional del área de aplicación del Tratado Antártico. Desde Ushuaia, la estructura naval argentina tiene por lo tanto una proyección natural hacia el espacio marítimo que conduce al continente blanco.

Entre las funciones actuales del Área Naval Austral se encuentran la vigilancia y control de los espacios marítimos, la custodia de los pasajes bioceánicos, la búsqueda y rescate, el control del tráfico marítimo en el Canal Beagle y el apoyo a los medios que operan en el área. La propia Armada define la importancia estratégica de ese comando por su función como custodio de los pasajes bioceánicos y de la “proyección argentina hacia la Antártida”.

Esa capacidad tiene también relación directa con la protección de los recursos argentinos.

Una instalación de esas características permitiría mejorar el apoyo a las unidades que operan en el Atlántico Sur, reducir distancias logísticas y aumentar su capacidad de permanencia en las áreas de patrullaje. Entre ellas se encuentran los patrulleros oceánicos ARA Bouchard, ARA Piedrabuena, ARA Storni y ARA Contraalmirante Cordero, que constituyen actualmente una de las principales herramientas de la Armada para la vigilancia de los espacios marítimos y la protección de los recursos en la Zona Económica Exclusiva.

La posibilidad de realizar reparaciones navales en el extremo sur también formó parte de los distintos planes. Durante la administración anterior, Defensa impulsó la construcción de un dique flotante destinado a Ushuaia mediante un acuerdo entre Tandanor y Astillero Río Santiago. El proyecto había sido pensado para atender, entre otras unidades, a patrulleros oceánicos, avisos de la clase Neftegaz y corbetas MEKO 140. El objetivo era evitar que determinados trabajos obligaran a trasladar los buques miles de kilómetros hacia instalaciones navales ubicadas más al norte.

 

Sergio Stadius

Periodista en Gremios, Política. y Medios UBA - EDITORIALISTA / Ex jefe de Prensa del IRAM. Director "Hurlingham en Movimiento" y de REVISTA POLITICA LIDER.-

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