Política

SOBERANÍA POLITICA Y SOBERANïA ECONOMICA: El plan continental de San Martín.-

17 DE AGOSTO DE 2026.- NOTA //  (Por Virginia Botana. «Como el tábano sobre el anca del caballo»).- El plan que San Martín ejecutó en 1817 fue  mucho más que una enorme hazaña militar y el relato acartonado que la pluma mitrista quiso_ y pudo_ imponer en las aulas y parte de la intelectualidad  historiadora argentina,

El general dejo todo explícito en su correspondencia y otros documentos _desde el campamento de El Plumerillo_ , y en posteriores escritos que fueron ciudadosamente escondidos y borrados luego de su retiro a Europa,  tras dejar en el escenario de Guayaquil al gral. Simón Bolívar , como el sucesor del liderazgo en la campaña libertadora del continente americano.-

GOBERNADOR Y GESTOR INCANSABLE.-

José de San Martin , gran ajedrecista político y militar recostado en los principios de su Logia de pertenencia primcipal , la «Logia Lautaro» , ( nombrada de este modo en honor al Cacique Lautaro, líder indígena que lucho con valentía y entrega ante el conquistador español ), armó, vistió ,  alimentó y trasladó  a un ejército impresionante para los números de la época, en su expedición con el Ejército de los Andes a Chile . Toda esta gran égida reflejada como ejemplo en los manuales de historia militar – ( Ver «Apuntes de la Guerra», escrita por el General Juan Domingo Perón , por jemplo)-   fue concretada tras una cuidadosa planificación, que no descuidó detalle alguno.

Entre el 16 y el 27 de julio de 1816, el gobernador intendente de Cuyo, general José de San Martín, desarrolló ante el Director Supremo de las Provincias Unidas, general Juan Martín de Pueyrredón, el plan que había elaborado para la liberación continental.

Lo expuso en Córdoba, durante la larga reunión privada que mantuvieron. San Martín esgrimía un argumento sólido. Las tres expediciones al Alto Perú habían terminado en tantos desastres, que no tenía sentido acometer una cuarta. Opinaba que la estrategia adecuada era cruzar los Andes con un fuerte ejército, terminar con los realistas en Chile y dirigirse por mar al Perú, para atacar al poder realista en América en su centro mismo.

Pueyrredón escuchó convencido y prometió el máximo apoyo, cosa que cumpliría a pesar de todas las dificultades. Vuelto a Buenos Aires, el 1 de agosto decretó la formación del Ejército de los Andes, en Mendoza, con San Martín como general en jefe, y comenzó a atender con urgencia todos los pedidos que le llegaban para la gigantesca empresa planeada.

Treta de espionaje
A su vez, San Martín –sin descuidar sus tareas de gobernante- desplegaba la máxima energía para los aprestos: se fabricaban armas y pólvora, se confeccionaban uniformes, se acopiaban cabalgaduras y víveres, se adiestraba a los soldados, entre mil ocupaciones más. Desarrollaba, al mismo tiempo, una activa tarea de espionaje –la “guerra de zapa”– sobre el enemigo.

Cuando iba terminando 1816, ideó una singular maniobra en este orden. Envió a uno de sus oficiales, el mayor tucumano José Antonio Álvarez de Condarco, para que cruzara la cordillera y entregara al virrey de Chile, Francisco Casimiro Marcó del Pont, nada menos que una copia del acta de la Independencia Argentina. El verdadero fin del viaje era que su enviado, dotado de una prodigiosa memoria, retuviera las características de los pasos de la Cordillera que debía trasponer.

Álvarez de Condarco llegó a Chile por el paso de Los Patos y entregó el acta a Marcó del Pont. Enfurecido, el virrey mandó a quemar esos papeles en la plaza pública y ordenó al enviado que abandonase el país en el acto. El tucumano realizó el viaje de regreso por el paso de Uspallata. Y, de vuelta en Mendoza, informó minuciosamente a San Martín sobre la topografía de la cordillera.

Fuerza imponente
El Ejército de los Andes, en cuya conducción San Martín era apoyado por unos 200 jefes y oficiales, contaba con 4.000 soldados “de pelea”, de los cuales 3.000 eran infantes, además de 1.200 milicianos auxiliares. Debían cruzar la cordillera llevando 10.600 mulas de silla y carga, y 1.600 caballos, además de unas 700 reses para consumo de la tropa. El plan era invadir Chile por los pasos de Los Patos y Uspallata, cortando el centro realista. Para que no se supiera el punto de ataque de la masa del Ejército, destacó cuatro columnas secundarias por otros pasos de las montañas.

La gran empresa sanmartiniana se desató al comenzar enero del año 1817. Por Los Patos marcharon la vanguardia, a las órdenes del general Miguel Estanislao Soler, y la reserva a cargo del jefe chileno, general Bernardo O’Higgins. Por el paso de Uspallata trepaba la división mandada por el general Juan Gregorio de Las Heras, con el parque y la artillería.

Dos divisiones ligeras, que debían moverse a derecha e izquierda de las columnas principales, iban mandadas respectivamente por un tucumano, el comandante Juan Manuel Cabot, y por un chileno, el coronel Ramón Freire. La primera debía cruzar por el Portillo de la Ramada (paso de Guana) y la segunda, por el Paso de Vinchina (paso Pehuenche-Planchón). Por El Portillo iba la guarnición del fuerte de San Carlos, a las órdenes del capitán mendocino José León Lemos.

En la cordillera
Partieron en forma escalonada. La primera en salir fue la columna de Cabot. Lo siguieron Freire y Lemos, y entre el 18 y el 19 de enero se movieron las columnas del grueso del Ejército.

La marcha representó un tremendo sacrificio. Es difícil encontrarle un parangón en las grandes movilizaciones de la historia militar del mundo. Escribe Patricia Pasquali que “había que abrirse paso por las angostas sendas bordeadas de abismales precipicios y paredones gigantescos, que obligaban a alargar la única fila de tropa casi hasta el infinito, para trasponer cuatro cordilleras que sobrepasaban los 5.000 metros de altura y avanzar dificultosamente por blancos caminos, escarpados y peligrosos, peleando contra el frío mortal”.

Forzaban los pulmones para respirar el aire enrarecido y luchaban contra la pesadez del “soroche”, anonadados, a pesar de todo “por la desmesurada belleza de aquellas moles nevadas que corona el soberbio pico del Aconcagua”.

Cabalga San Martín
San Martín iba montado en una mula, la cabalgadura más apta para ese tipo de travesía. Bartolomé Mitre proporciona una buena descripción del general en esas jornadas. “Su montura estaba enjaezada a la chilena, con estribos baúles de madera. Iba vestido con una chaqueta guarnecida de pieles de nutria y envuelto en su capotón de campaña con vivos encarnados y botonadura dorada; botas granaderas con espuelas de bronce; su sable morisco ceñido a la cintura; cubierta la cabeza con su típico falucho –sombrero apuntado- forrado en hule, sujeto por barbiquejo que, para mayor garantía contra el viento impetuoso de las alturas, ató con un pañuelo debajo de la barba”.

Cuando ascendía la cuesta de Valle Hermoso, conversando con los guías, “una tempestad de granizo se descolgó de la montaña y obligó a hacer un alto a la división de reserva que había alcanzado aquel punto”. San Martín se apeó entonces de la mula, “se acostó en el suelo y se durmió con una piedra por cabecera bajo una temperatura de seis grados centígrados”, narra Mitre. A la hora de seguir la marcha, pidió a su asistente sus chifles con agua y aguardiente, invitó al ayudante Hilarión de la Quintana a compartir la bebida, “y reconfortado por aquel corto sueño después de tantas noches de vigilia, encendió un cigarrillo de papel y mandó que las charangas de los batallones tocasen el Himno Nacional Argentino, cuyos ecos debían resonar bien pronto por todos los ámbitos de la América del Sur”.

Triunfo en Chacabuco
El cruce se desarrolló con perfecto ajuste al plan. El mismo historiador apunta que “si alguna vez el cálculo y la previsión al servicio de la inspiración, y la observación subordinada al método presidieron una gran empresa militar, fue ciertamente ésta”. Los grandes tratadistas y hasta los enemigos reconocieron que se trataba del paso de montaña “más perfectamente combinado y más admirablemente ejecutado” de los que existía memoria.

Al comenzar febrero de 1817, el Ejército de los Andes concluía el descenso de la cordillera y pisaba suelo chileno. Empezaron los combates. Las Heras venció a los realistas en Potrerillos, y la vanguardia tomó la Guardia Vieja y la población de Santa Rosa de los Andes.

La fuerza de Soler batió a los enemigos en Achupallas y Las Coimas; esto, mientras San Martín se hacía fuerte en las cercanías de la cuesta de Chacabuco. Allí, el 12 de febrero, derrotó a los realistas y el 14 entró triunfalmente en Santiago de Chile.

 

En su gobierno en Cuyo, el Libertador llevó adelante una política que trascendió por lejos la organización militar con miras a organizar el Ejército que se precipitaría sobre los españoles que acechaban tras la cordillera de los Andes. Su política integral iba desde medidas impositivas, para que pagaran más los que más tenían, el desarrollo de la industria, la educación, la salud pública, hasta el sistema carcelario.

El plan continental del San Martín político dió solidas pistas de lo que queria multiplicar para la america revolucionaria en su camino a ima organización continental unida, integrada territorialmente y soberana en su economia … con la integración de los habitantes indigenas  originarios, los afrodescendientes de la migración  forzada y esclava que trabajaba en las haciendas colombianas de cacao, tabaco y algodon de la gran colombia y     a los criollos, mulato0s, zambos y otros estadios de  americanos de las capas mas vulnerables y explotadas por el comercio español de los virreynatos,.

Asi San Martin que gobernó el Cuyo durante poco más de dos años gobernó con gran eficiencia, equidad y honestidad las provincias cuyanas.

Cuando llegó a Mendoza, en los primeros días de septiembre de 1814, hacía menos de un año que la región había obtenido, tras largos pedidos, la condición de gobernación intendencia. Desde los inicios de la invasión española y hasta 1776, Cuyo había estado bajo la jurisdicción de Chile, con el que seguía manteniendo estrechos vínculos económicos, sociales y culturales, para luego ser incorporada al Virreinato del Río de la Plata, pero integrando la intendencia de Córdoba. Recién el Segundo Triunvirato, a fines de noviembre de 1813, creó la gobernación de Cuyo y nombró al frente al coronel Juan Florencio Terrada,1 quien sería enviado a la Banda Oriental pocos días antes del nombramiento de San Martín. Interinamente, asumió el cargo a Marcos Balcarce.2 La capital de la nueva jurisdicción era la ciudad de Mendoza, mientras que en San Juan y San Luis ocupaban el cargo de teniente de gobernador, respectivamente, Manuel Corvalán3 (reemplazado en abril de 1815 por José Ignacio de la Roza)4 y Vicente Dupuy.5 Todos ellos pronto se convirtieron en firmes colaboradores de San Martín, tanto en la administración de la región como en el esfuerzo que requirió crear, organizar y abastecer al ejército libertador. (…)

Entre la extraordinaria y extensa obra de gobierno de San Martín en Cuyo cabe destacar los siguientes puntos:

-Expropió las propiedades de los españoles prófugos, declaró de propiedad pública las propiedades de los españoles muertos sin testar.
-Gravó con un peso cada barril de vino y con dos, los de agua ardiente que se vendieran fuera del territorio.
-Estableció un laboratorio de salitre y una fábrica de pólvora y un taller de confección de paños para vestir a sus soldados.
-Creó canales, desagües, caminos y postas existentes y mejoró los ya existentes.
-Construyó el bello paseo de la Alameda y embelleció la ciudad de Mendoza.
-Impulsó planes de fomento agrícola, que incluyeron la venta de tierras públicas que hasta entonces no eran cultivadas, en la zona de Barriales (actual General San Martín), en la provincia de Mendoza, y en Pocito, provincia de San Juan.

METALURGIA Y ORGANIZACION SOCIAL.-
-Fundó de la mano de fray Luis Beltrán la metalurgia a nivel nacional, indispensable para fabricar las armas del ejército. La fragua y los talleres montados en Mendoza fueron, en su tiempo, el mayor establecimiento industrial con que contó el actual territorio argentino: unos 700 operarios trabajaban en ellos.
-Organizó y reglamentó el servicio de correos y de policía; empleó a los desocupados en el blanqueo de las casas y en el cuidado de la ciudad.
-Dictó la primera ley protectora a nivel nacional de los derechos del peón rural, obligando a los patrones a certificar por escrito el pago en tiempo y forma de su salario.
-Fomentó la salud y la educación para todos.
-Reglamentó el sistema carcelario.
-Prohibió los castigos corporales que se aplicaban a los niños en las escuelas.
-Promovió la primera ley de protección a un producto nacional, el vino cuyano.

Su acción no tenía límite ni se frenaba ante ningún poder terrenal o eclesiástico. Tenía un afinado servicio de inteligencia que lo mantenía al tanto de todo lo que pasaba en su jurisdicción.

Gran victoria en Maipú
En marzo, repasó la cordillera para un viaje relámpago a Buenos Aires: quería gestionar los navíos necesarios para la campaña al Perú. Al promediar mayo estaba de vuelta en Santiago. Al sur de Chile, Las Heras y O’Higgins se impusieron en Curapaligüe y en Gavilán; pero, a pesar de sus esfuerzos de sitiadores, no pudieron tomar la fortaleza de Talcahuano.

El 12 de febrero de 1818, se proclamó la independencia de Chile. Pocos meses más tarde, se iniciaba la contraofensiva enemiga, con tropas llegadas por mar desde el Perú. La noche del 19 de marzo, el jefe español Mariano Osorio sorprendió a los patriotas en Cancha Rayada. Pero eso no impidió que San Martín, el 5 de abril, derrotara completamente a los realistas en la definitiva batalla de Maipú: dejaron 1.000 muertos en el campo y fueron capturados sus principales jefes.

La campaña de Chile había terminado victoriosamente. En agosto de 1820, por mar, se iniciaba la del Perú en donde el gran jefe de los Andes planteó  un «protectorado», con las mismas leyes sociales y administrativas de una » patria grande» contra la «patria chica » que sostenía la política  porteña ( ver semejanzas en la actualidad política de la Ciudad de Bs as.) y centrista del virreynato del Rio de la Plata hasta esas fechas.  Pero eso es otra historia.

 

 

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Virginia Botana

Comunicadora Social – Escuela Argentina de Periodismo. ICES. UBA.- EXPERTISE:_ Redactora y Periodista Especializada en Educación , Ciencia , Ecología; Historia ; Historia del Arte y Literatura Americana y Universal.- Cursos de divulgación y periodismo Científico Y Educativo. UNESCO. Curso y pos grado de Radio en Universidad Nacional . (ciudad de Rosario- Santa fe.) - FLACSO . REDACTOR Y DIRECTOR DE “ Santa María del Buen Ayre”. /// House Organ de Banco Ciudad de Buenos Aires . Años 83 84 85.- Correo del Arte. Actualidad en el Arte.-( criítica de arte).-Editorial LA LEY.- Editorial Perfil.- Colaborador contratapa Revista PolÍtica HUMOR.- Colaborador Reportajes / Notas.- en BUENOS AIRES TIME.- - diario Bilingüe.en Ciudad de Bs as.- entre otros.-

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