Política

PACHAMAMA: Los hielos de la Antártida Argentina en peligro por el cambio climático.-

1 DE AGOSTO DE 2026.-( Por VIRGINIA BOTANA) // La Antártida, un ecosistema singular y frágil, desempeña un papel fundamental en la regulación del clima global. Lamentablemente, el impacto ambiental en esta región ha aumentado debido a las actividades humanas, lo que ha generado la necesidad de establecer regulaciones específicas para preservar este entorno único. En este contexto, es crucial analizar el impacto ambiental en la Antártida y su relación con el Derecho Antártico, la Gestión y la Logística Antárticas y abordar las implicaciones legales, las estrategias de gestión sostenible y las prácticas de logística eficiente, con el fin de comprender y promover la preservación de este invaluable ecosistema.

Hoy en el «Día de la Pachamama» llamar hacia la prevención de más  daños ambientales en la Antártida Argentina como  una prioridad, dada la importancia de preservar este ecosistema único. Hace algunps años  a nación había asumido  el compromiso de garantizar la seguridad ecológica en la región, en línea con su derecho de soberanía, lo que implica el desarrollo y mantenimiento de los ecosistemas naturales y el medio ambiente humano.

Y en el marco de una coalición política de derecha que «niega discursiva y fácticamente el «Cambio climático»_  y sus consecuencias a muy corto plazo _como una fábula del progresismo woke, integrada tambien por el presidente de la nacion argentina, javier Milei, nos hace pensar que estamos en cuenta regresiva acelerada hacia un desastre de magnitud planetaria en este tema.-

Argentina ha respaldado en otras administraciones gubernamentales  la conformación de Áreas Marinas Protegidas (AMP) en la Antártida, presentando propuestas conjuntas con Chile para la creación de estas áreas, con el fin de conservar la biodiversidad marina y regular las actividades pesqueras en la región escenario que en este presente de flotas pesqueras , y petroleeas, sumadas a las recientes acciones de las » maniobras conjuntas» con los EEUU  y el «comando Sur  norteamericano un aliado explicitos del latrocinio histórico de nuestras Islas Malvinas , ha atropellado en varias instancias  esta política de preservación de los ecosistemas marinos en el Atlántico Sur.

La Argentina había también  desplegado ( en pasadas gestiones ), guardaparques nacionales en la Antártida, convirtiéndose en el primer país del mundo en enviar guardaparques de forma sistemática a esta área de conservación internacional. Esta iniciativa busca proteger y preservar el frágil ecosistema antártico, asegurando la sostenibilidad de las actividades humanas en la región.

En el ámbito de la energía, se están implementando proyectos de energía renovable en la Antártida, como la instalación de sistemas híbridos que combinan energía solar, eólica y almacenamiento de baterías. Estas iniciativas buscan transformar la matriz energética en el continente blanco, promoviendo la sostenibilidad y la reducción del impacto ambiental.

En resumen, en  la Antártida Argentina se habian tomando medidas concretas para prevenir daños ambientales en la región, a través de la creación de áreas marinas protegidas, el despliegue de guardaparques nacionales y la implementación de proyectos de energía renovable. Estas acciones se encuentran  hosy en el freezer ideplogico de una presidencia que entre otros actos de gobierno ha desfinanciado y vaciado el organimo admisnistrativo de los parques nacionales, el CONICET y toda la ciencia argentina , esmerilando el compromiso del país con la preservación de este ecosistema único y su contribución a la sostenibilidad a nivel global.

SE DERRITE.

La Antártida se está derritiendo. Pero la novedad científica ya no es solamente la gravedad del hecho, sino en la posibilidad de poder anticipar, gracias al trabajo científico, sus efectos durante las próximas décadas.

Un estudio publicado por la revista especializada Nature afirma que la pérdida de hielo que hoy registra la Antártida permite anticipar con un grado de precisión inédito, cuánto aportará ese continente al aumento del nivel del mar hasta mediados de siglo. Según los resultados del trabajo conocido, la velocidad con que este continente blanco va perdiendo hielo en la actualidad, permite establecer un indicador extraordinariamente certero de cómo contribuirá ese fenómeno al aumento del nivel del mar en los próximos treinta a cincuenta años.

La enorme cantidad de hielo acumulado en este territorio, casi un 90% del patrimonio congelado de la tierra, hace que sus cambios sean lentos y que sus efectos se puedan predecir con varias décadas de antelación. Gran parte del deshielo que se producirá en los próximos años, responden a procesos que ya están en marcha, impulsados principalmente por el calentamiento del océano Austral y porque aguas cada vez más cálidas están derritiendo y destrozando estas plataformas heladas desde sus bases de apoyo, haciendo colapsar enormes porciones de hielo que desaparecen en los océanos, incrementando así el nivel del mar.

Los efectos de este proceso son enormes. Según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), en escenarios de altas emisiones de Gases Efecto Invernadero no puede descartarse un aumento global del nivel del mar superior a los dos metros hacia fines del siglo. Un escenario de esa magnitud alteraría enormemente las zonas costeras del planeta, afectando infraestructuras como puertos, viviendas, plantas de tratamiento de aguas, redes de alcantarillado y centrales energéticas ubicadas en zonas bajas, áreas turísticas, acuíferos y tierras de cultivo, pérdida de biodiversidad además de desplazar a cientos de millones de personas y generar tal vez uno de los mayores desafíos humanitarios y económicos de la historia.

Sin embargo, el estudio de Nature adelanta un dato fundamental. Aunque las proyecciones hacia finales del siglo XXI aún están rodeadas de incertidumbres, las próximas tres décadas aparecen ahora con un grado de previsibilidad altamente confiable. En otras palabras, la ciencia climática puede dar hoy proyecciones suficientemente seguras para que los gobiernos diseñen políticas de adaptación y planificación territorial con un horizonte de varias décadas.

La investigación sostiene que la previsibilidad encontrada no disminuye el riesgo de largo plazo, pero sí permite contar con un período claro y definido para actuar con mayor confianza y seguridad. La adaptación de las zonas costeras, la construcción de infraestructura apropiada, el ordenamiento territorial y la mejora de las capacidades de observación científica dejan de ser algo desconocido, para convertirse en una demanda de nuevas políticas públicas que deben comenzar a tomarse desde ahora. Si bien nuestro país no está entre los países más vulnerables del mundo al aumento del nivel del mar, sí posee activos estratégicos localizados en zonas costeras.

La propia investigación también advierte que esta capacidad de predicción ya no es tan certera después de mediados de siglo. Para ese momento pueden dispararse procesos de retroalimentación que incluso podrían acelerar este fenómeno de deshielo antártico. Una vez iniciados, algunos de estos eventos extremos, podrían ser difíciles de detener y conducirían a pérdidas de hielo muy superiores a las que hoy se prevén.

Para la Argentina, el informe tiene una importancia especial. La Península Antártica, que se encuentra en el Sector Antártico Argentino, es uno de los espacios de ese continente que más ha sufrido este fenómeno. Al mismo tiempo, la condición bicontinental del país, su presencia científica permanente y sus intereses estratégicos en el Atlántico Sur convierten a este asunto en un tema que excede la agenda ambiental.

Científicos argentinos monitorean los efectos del Cambio Climático

El derretimiento de los glaciares es una muestra de las grandes cantidades del potente gas de efecto invernadero metano, que se filtran por los manantiales de aguas subterráneas descubiertas por el deshielo y que agravaría el calentamiento global, según un estudio de la revista científica Nature Geoscience.

El deshielo de los glaciares es un fenómeno preocupante que tiene graves consecuencias para el cambio climático y el medio ambiente. El aumento de la temperatura terrestre, causado principalmente por las emisiones de gases de efecto invernadero, ha acelerado el derretimiento de los glaciares a lo largo de la historia. Este proceso provoca el aumento del nivel del mar, lo que a su vez incrementa la erosión costera y eleva las marejadas, ocasionando tormentas costeras más frecuentes e intensas. Además, el deshielo de los glaciares contribuye al calentamiento global, ya que la disminución de hielo provoca que el mar y la tierra atrapen más calor, acelerando el fenómeno del cambio climático

El impacto del deshielo de los glaciares se extiende a la biodiversidad, la agricultura, el suministro de alimentos, la producción de energía, la pesca de agua dulce y las actividades económicas a lo largo de los sistemas fluviales. Asimismo, el deshielo afecta a la cadena alimentaria, altera los ecosistemas, provoca la desaparición de especies polares dependientes del hielo, y contribuye a un mayor riesgo de desastres naturales vinculados al cambio climático.

El deshielo de los glaciares en la Antártida Argentina es un problema grave que se debe abordar para proteger el medio ambiente y la vida silvestre en la región. Argentina alberga unos 16.000 glaciares que han sido afectados por el cambio climático, lo que ha provocado su derretimiento y la pérdida de hielo marino en la Antártida.

Sergio Stadius

Periodista en Gremios, Política. y Medios UBA - EDITORIALISTA / Ex jefe de Prensa del IRAM. Director "Hurlingham en Movimiento" y de REVISTA POLITICA LIDER.-

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