TECNOSERVIDUMBRE : Plataformas … ¿Somos SIERVOS de los magnates DIGITALES?
28 DE MARZO DE 2026.– ( DIVULGACION PERIODÍSTICA ) El tecnofeudalismo describe un sistema donde plataformas digitales (como YouTube, Amazon, Meta) actúan como «señores feudales».
Los usuarios, al navegar, generar datos y crear contenido, actúan como «siervos», realizando trabajo no pago que valoriza estas plataformas. Esta estructura manipula el consumo y extrae valor de la comunicación….Recordemos que de las 2,000 empresas más grandes del mundo, 169 corresponden al sector tecnológico, mezclando desde desarrolladores de software y hardware hasta empresas de servicios.

Janis Varufakis argumenta que el capitalismo ha sido reemplazado por este nuevo orden. Los «señores digitales» incluyen a Elon Musk (X), Jeff Bezos (Amazon) y Mark Zuckerberg (Meta). El trabajo de los usuarios es visto como una forma de «servidumbre maquínica» en este ecosistema.
El fenómeno sugiere que el capitalismo tradicional ha evolucionado hacia un modelo donde la propiedad de la plataforma es el activo principal, y la «explotación» se traslada a la interacción digital diaria.

Este término, Tecnofeudalismo, se ha vuelto popular gracias al éxito literario ‘Technofeudalism: What Killed Capitalism’,obra del ex ministro de economía griego Yanis Varoufakis, publicada que ha sido calificada por la crítica como uno de los mejores textos de economía y tecnología del año.
Pero Varoufakis no está solo, el Tecnofeudalismo o neofeudalismo es el resultado de varias dinámicas empresariales y sociales que incluyen la ‘economía de plataformas’, el ‘capitalismo de vigilancia’, el auge y explotación de ‘activos intangibles’, entre otras tendencias, tratadas por economistas y académicos para tratar de entender el comportamiento actual del mercado.
¿Qué es el Tecnofeudalismo?
Imagine ir a otra ciudad, alquilar un vehículo, parquear en un estacionamiento, hacer algunas compras, ir al cine, tomar unas copas. Ahora supongamos que todos los locales por los que pasó son propiedad de la misma persona y que los administradores de cada negocio le pagan a él.
Supongamos que el nombre de esta persona se llama Jeff, Elon o tal vez Mark. Ahora imagine que todos los negocios no operan en el mundo físico sino en el digital, en una construcción tecnológica llamada la nube. Ahora ya puede entender hacia dónde vamos. El núcleo en el que se basa este sistema le da su nombre, el feudo, que a su vez significa dos cosas: un contrato por el cual los reyes y los grandes señores concedían tierras, obligando a quien las recibía a guardar fidelidad e incluso luchar por ellos, y también significa la misma tierra, un territorio físico en el que se asentaba el vasallo.
Es difícil encontrar algo parecido en el siglo XXI y en el mundo físico, sin embargo, la nube es otra cosa. El Tecnofeudalismo habla de una privatización de la nube encabezada por unos magnates que Varoufakis bautiza como Cloudalists, una mezcla entre los términos Capitalista y Cloud.
En este mundo, estos grandes “terratenientes” digitales no generan capital, cobran renta, al igual que los señores feudales de la Edad Media. En esencia, la premisa de Varoufakis es que el capitalismo ya fue reemplazado por algo peor llamado Tecnofeudalismo. Estos grandes capitalistas lograron consolidar unas grandes nubes, llámese Amazon, Facebook, Twitter, Microsoft, Google, etc., en las que, al igual que los feudos, se ofrece a los usuarios espacios donde alojarse, y donde estos muchas veces, de forma inconsciente, trabajan sin cobrar para las grandes plataformas, ayudando a entrenar algoritmos de Inteligencia Artificial, proporcionando datos personales sin remuneración y ayudando a expandir estas nubes.
Tecnología y Concentración de Poder.-
Uno de los elementos característicos del Tecnofeudalismo es la concentración de poder, pero no solo se debió a una monopolización de las plataformas tecnológicas, también se presentaron otros fenómenos que ayudaron a su creación, como sucedió con el papel de la banca y las bolsas de valores.
En la reciente pandemia, al igual que sucedió con la crisis inmobiliaria de 2008, cuando la banca internacional sucumbió presa de una ambición desmedida y unas instituciones financieras complacientes, el papel de los gobiernos se limitó, en muchos escenarios, a imprimir más dinero y girar créditos con tasas muy favorables para que las empresas puedan seguir operando.Pero estos préstamos, más que ayudar a la gran mayoría de las empresas (pequeñas y medianas), fueron aprovechados por las grandes tecnológicas que usaron los beneficios regulatorios para comprar sus mismas acciones. Como resultado de esto, aunque muchos negocios fueron destruidos en la pandemia, el precio de las acciones de las grandes tecnológicas subieron en la bolsa de valores.
El capitalismo de la vigilancia
¿Recuerda la última vez que Netflix le recomendó unas películas que efectivamente le gustaron? Ya no es una sorpresa, el sistema de recomendación de esta plataforma de vídeo es un caso de éxito empresarial, ¿pero alguna vez se ha sentado a pensar realmente cómo funciona?
Más allá de lo técnico, los usuarios inicialmente usan un buscador para explorar títulos de su interés (películas, videos), y al mismo tiempo, la plataforma empoderada por la Inteligencia Artificial (Machine Learning) aprende de los usuarios. Y se llega a un punto en el que ni siquiera hay que buscar, el algoritmo ya bombardea al usuario con títulos y ofertas. Es como pasa con Google y como dicen: “antiguamente uno buscaba a Google, ahora Google te busca a ti”. … Esta es la esencia del capitalismo de la vigilancia... Estos datos son usados para construir algoritmos capaces de predecir el comportamiento de los usuarios, que a su vez son vendidos a otras entidades para que puedan construir otros productos. Es decir, se vende la intimidad de los sujetos para crear productos que los insten a consumir conformando un ciclo de comportamiento.
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