ARGENTINA ENTREGA SOBERANIA: Milei adjudicó la concesión de la Hidrovía Paraná-Paraguay por 25 años a una empresa europea.-
El Gobierno del presidente Milei adjudicó la concesión de la Hidrovía Paraná-Paraguay por 25 años a la empresa belga Jan De Nul en sociedad con la firma local Servimagnus.
La medida desató fuertes críticas de sindicatos y sectores opositores, quienes consideran que entregar el dragado y control de esta vía fluvial clave a empresas extranjeras implica ceder soberanía sobre un recurso estratégico.-

Qué es la Hidrovía Paraguay-Paraná y por qué es crucial para Argentina?
La Hidrovía Paraguay-Paraná es la principal vía de salida de los barcos que transportan el 80% de las exportaciones argentinas de granos y sus derivados -sobre todo aceite y harina de soja-, las que en 2025 significaron el ingreso de US$ 52.337 millones según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.
En el Gran Rosario -entre las localidades de Villa Constitución y Timbúes- existen casi 30 terminales portuarias que conforman el segundo complejo agroexportador más grande del planeta, luego del de Nueva Orleans, en los Estados Unidos, de acuerdo con la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
Hacia estos puertos confluye, a través de camiones, gran parte de la producción agraria de Argentina, para que pueda ser embarcada hacia el exterior. Por la Hidrovía también circula parte de la producción de Paraguay y del sur de Brasil.
La exportación de estas escalas de producción se realiza por medio de grandes barcos, llamados Panamax, capaces de transportar entre 60 mil y 90 mil toneladas de carga a través de los mares.
El río Paraná en la mira: geopolítica del agua.-
Esta extensa vía navegable, por la que se exporta cerca del 80% de la producción cerealera y oleaginosa de Argentina, se extiende desde el kilómetro 1238 del río Paraná —a la altura de la Confluencia— hasta su desembocadura en las aguas profundas naturales del Río de la Plata exterior.
Recientemente han salido a la luz [1] una serie de informaciones y trascendidos que dan cuenta de la aguda confrontación que se ha desatado tras conocerse los grupos que han decidido participar de la licitación. Turbulencias que han vuelto a poner en riesgo la continuidad del proceso, haciendo reaparecer el fantasma de la nulidad, como ya ocurriera en febrero de 2025. Un escenario que todos prometieron no repetir, pero en el que, sin dudas, se subestimaron los intereses en juego.
Sectores políticos, académicos y sociales denuncian que la privatización de esta arteria vital (por donde circula el 80% de las exportaciones del país) deja las decisiones logísticas, el cobro de peajes y el control aduanero en manos de corporaciones foráneas. Además, existen denuncias judiciales impulsadas por la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA) que señalan supuestas irregularidades en el proceso licitatorio y falta de evaluación de impacto ambiental.
En tanto, desde el oficialismo y las cámaras empresariales (como la Bolsa de Comercio de Rosario o la Cámara de la Industria Aceitera), se defiende el esquema argumentando que es una obra pública por peaje y a riesgo empresario. Según el Ministerio de Economía, este modelo de gestión privada reducirá los costos logísticos del comercio exterior en un 13,5% y aportará inversiones directas sin costo para el Estado.
La concesión abarca el dragado, balizamiento y modernización del sistema. Para conocer más sobre los alcances del proyecto y las entidades involucradas.-

