
Jueves 17 de Junio de 2010

Es la hora de la verdad. Llegó el momento de tomar la decisión y expresar en las urnas quién será el próximo Gobernador del Estado, así como los siguientes alcaldes y diputados locales.
El trayecto para llegar a este momento ha sido sinuoso. Las precampañas y campañas formales supusieron un tremendo despliegue de recursos, técnicos, humanos y financieros, en todos los casos. La guerra sucia no pudo ser evitada y, por el contrario, abundó el lodo electoral.
En contraparte, los ciudadanos nos disponemos a hacer valer nuestro derecho de elegir. Y a pesar de algunos hechos de violencia, se espera una buena participación el día de los comicios.
Tres maneras de ejercer el poder y la política están a la consideración de los veracruzanos, que escogerán entre la continuación de la Fidelidad encarnada en Javier Duarte de Ochoa, el proyecto personal de Miguel Ángel Yunes Linares que se asume actualmente como calderonista, y lo que queda de la izquierda lopezobradorista con Dante Delgado Rannauro.
Lo dicho y hecho por los tres, su trayectoria y proceder en el pasado y en el presente, está a la vista de todos para normar criterio a la hora de emitir el sufragio este 4 de julio.
Veracruz decidirá.
HACIA LOS TRIBUNALES
Para amarrarse el dedo ante un resultado catastrófico el 4 de julio en todos los estados en disputa, el PAN le apostó a reventar las elecciones con la filtración a los medios de grabaciones (ilegales, por cierto) a gobernadores priistas como Fidel Herrera, Ulises Ruiz y Mario Marín.
El presidente Felipe Calderón (sería ridículo creer que no autorizó las escuchas y la difusión de las mismas), César Nava y sus aliados, saben perfectamente que la Suprema Corte de Justicia resolvió que las grabaciones telefónicas ilegales no constituyen prueba válida en ninguna causa penal, así que la idea nunca fue actuar judicialmente contra los mandatarios.
Lo que quieren es tener una base para impugnar los resultados de los comicios, ante el diluvio que viene.
