JUEVES 14 DE MAYO DE 2010

Para impulsar el desarrollo económico y social del Estado de Puebla es necesario consolidar una educación de calidad. Lo anterior está plenamente comprobado por numerosos análisis realizados en los últimos años (Hanushek, 2008; BID, 2007; Reimers, 2006; Banco Mundial, 2006) en el que se reconoce la importancia de la educación de calidad como uno de los factores más importantes para impulsar el desarrollo de un país. La educación de calidad puede ser objeto de varias definiciones. Por un lado, la OECD define la educación de calidad como aquella que asegura a todos los jóvenes la adquisición de los conocimientos, capacidades, destrezas y actitudes necesarias para prepararles para la vida adulta (1995). Por otro lado, el INEE establece que una educación de calidad es aquella donde las relaciones entre componentes son coherentes para permitir alcanzar sostenidamente los objetivos educativos; por ello, la educación de calidad debe ser pertinente, equitativa, eficiente, relevante, debe contar con eficiencia interna y externa y tener un impacto en la sociedad (2008).

 

Por mucho tiempo, se consideró que los años de escolaridad que obtenía un estudiante eran determinantes para obtener un mejor ingreso. En la actualidad, ya no es suficiente contar con muchos años en la escuela sino los niveles de calidad que uno aprende en ella. Las habilidades y competencias que un niño poblano desarrolla con siete años de educación no equivalen a lo que aprende o desarrolla un niño promedio con siete años de educación en Singapur o Finlandia. La calidad de la educación es un determinante mucho más importante de la desigualdad en los ingresos que los años promedio de escolaridad en una población (Santibañez, 2009)

 

Sin duda, el papel del docente en la calidad educativa es sumamente relevante. Desafortunadamente, las evaluaciones y el concurso de plazas a criterio de méritos ha sido una simulación. Por ello, prefiero enfocarme en tres elementos adicionales que pueden ser de gran relevancia para elevar la calidad educativa en el Estado de Puebla: rendición de cuentas, evaluación educativa y gestión escolar.

 

Con rendición de cuentas en la educación, me refiero a transparentar el uso de los recursos en materia educativa. No sabemos si lo que gasta el Estado tiene un impacto positivo en la calidad de la educación ni sabemos si lo que se gasta es utilizado eficientemente en programas públicos. La rendición de cuentas no debe limitarse a nivel macro (gobierno), también debe ser un ejercicio que debe impulsarse a nivel micro (escuelas). Al promover mayor rendición de cuentas, eventualmente, se crea una cultura en la que los ciudadanos puedan participar activamente en los asuntos educativos.

 

Si no evaluamos, no sabemos si una institución, docente o programa está haciendo correctamente su trabajo. No sabemos si los servicios que ofrece son de calidad, si son eficientes o si se están obteniendo los resultados esperados. La opacidad tanto en la rendición de cuentas como en la evaluación no debe ser algo cotidiano. De igual manera, la evaluación trae consigo el uso de instrumentos e indicadores confiables y objetivos de componentes y actores. Entidades como Nuevo León, Estado de México y Aguascalientes son ejemplos en el rubro de evaluación educativa. Si no partimos de las realidades tal cual son, tampoco podremos ser capaces de resolverlas o mejorarlas, de ahí la importancia de evaluar.

 

Los estudiantes del Estado de Puebla merecen una mejor educación. Una inversión en la educación, nunca será un peso malgastado. Siempre y cuando, dichos recursos sean utilizados en programas eficientes, productivos, transparentes, y evaluados objetivamente.